El Banco de España ha decidido obligar a las entidades financieras a eliminar la letra pequeña de los contratos de los productos que ofrecen para avanzar en la protección de los clientes y promover la concesión de créditos responsable.
La letra deberá tener un tamaño apropiado para facilitar su lectura. La minúscula que se emplee no podrá tener una altura inferir a dos milímetros. Esa condición deberá ser así en depósitos, créditos al consumo, préstamos hipotecarios sobre viviendas y negociación de cheques, así como avales, fianzas y garantías, entre otros. El objetivo es configurar un nuevo código general de transparencia.
Creen que la complejidad del texto y los términos jurídicos tampoco ayudan. Y piden que se extienda a asuntos como las cláusulas de suelo en las hipotecas. Dicen que hay tres millones de familias, que en un momento de bajada de los tipos de interés, no ven reducir su hipoteca por lo que firmaron sin saber.