El aislamiento, el clima y la propia forma del pueblo han preservado intacta la arquitectura tradicional ansotana. Fachadas de piedra, tejados de barro cocido y chimeneas majestuosas hacen de sus casas un auténtico museo al aire libre. Precisamente una de estas casas, situada en el corazón de la villa, junto a la iglesia de San Pedro, es la que visita el programa en esta ocasión.
Las puertas de Casa Cortés se abren para mostrar una restauración que ha conservado elementos como la tradicional cocina de fuego bajo y ha adaptado espacios a los nuevos tiempos. En el interior, la decoración está repleta de detalles inesperados, con elegantes lámparas, muebles antiguos y piezas de anticuario que crean ambientes acogedores en todas sus estancias. El antiguo patio interior se ha convertido hoy en un recogido jardín, que sirve también de huerto. Y el corral se ha transformado en un restaurante que ha tomado su nombre, Maiberal, de un viejo personaje de cuento ansotano.
La fachada de Casa Cortés luce piedra de río hasta la cubierta, de madera y teja ansotana a cuatro aguas. El espacio se distribuye en planta baja y dos alturas, más la falsa o sabaya. Como elementos característicos destaca la galería bajo el alero de madera y el dintel de piedra tallada de una de sus ventanas inferiores. Un gran arco dovelado de medio punto enmarca el portón de entrada. En el interior, la escalinata de piedra es una de las joyas de la casa que se han conservado intactas, igual que la antigua cocina, totalmente restaurada para dejarla como hace un siglo.
La llave maestra, este lunes a las 21:30 horas, Casa Cortés, en Ansó.