Cerca de 200 investigadores de todo el mundo reunirán a lo largo de esta semana en la capital aragonesa para analizar la utilización de proteínas como diana para el estudio de nuevos fármacos contra enfermedades tan graves como el cáncer o la hepatitis C. De momento, el proyecto está dando sus primeros pasos, pero sus miembros aseguran que tendrá sus frutos en un futuro.
Los científicos asistentes, especialistas en el estudio de las proteínas, revisarán sus últimos estudios y resultados en la búsqueda de nuevas terapias frente a distintos tipos de cáncer, enfermedades raras, como la fenilcetonuria; enfermedades neurodegenerativas, como el alzhéimer; así como a enfermedades infecciosas, como la úlcera gástrica, la hepatitis C y la tuberculosis.
El proyecto está desarrollado por el Instituto de Biocomputación y Física de Sistemas Complejos de la UZ (BIFI), que ha organizado este V Congreso Internacional. El rector de la Universidad de Zaragoza, Manuel López, ha calculado que, entorno a un 20% de estos investigadores asistentes, son aragoneses.
Los avances en este ámbito son lentos y todavía están en fase “preclínica”. De momento, los estudios se realizan en recipientes, a través de programas informáticos o, en algunos casos, con animales. A pesar de ello, el BIFI es el primer centro en Aragón autorizado para trabajar con células madre humanas.
Poner fecha a la finalización de proyectos de este tipo es, tal y como asegura el director del BIFI, Alfonso Tarancón, “totalmente prematuro” ya que aparecen problemas “con los que no contamos, e incluso nos encontramos con barreras infranqueables”. En este sentido, Tarancón ha asegurado que están “convencidos de que muchas de las líneas que se desarrollan conducirán a un fármaco”.
La investigación en este campo, ha añadido el director del BIFI, pretende desarrollar un amplio abanico de posibilidades “para que el tiempo vaya cribando los mejores candidatos con el objetivo de conseguir soluciones lo antes posible”.