El CAI Zaragoza se tomará los turrones con la conciencia bien tranquila. Los hombres de José Luis Abós lograron imponerse al Blusens gallego sobre la pista del Príncipe Felipe. Además, Pervis Pasco disfrutó del triunfo de su nuevo equipo en un encuentro muy igualado.
Se cerraba el año sobre la pista del Pabellón Príncipe Felipe y circulaban aires de fiesta en las gradas de la pintura aragonesa. La necesidad de seguir sumando en el feudo rojillo se mostró en los primeros compases del encuentro a través del acierto de los hombres de José Luis Abós.
Van Rossom, Wright, Rafa Hettsheimeir, Stefansson y Pablo Aguilar saltaban a la cancha formando el quinteto inicial del CAI Zaragoza para medirse al Blusens Monbus. La primera posesión del partido era para los gallegos, pero un tapón espectacular de Aguilar le daba la opción a Hettsheirmeir de abrir el marcador para el cuadro local.
Los caístas prolongaron su buen comienzo gracias a un triple de Bracey Wright que iniciaba su habitual cita anotadora. Los ataques largos de los maños contrastaban con las rápidas acciones ofensivas del bloque gallego. Así, Wright seguía engordando su cuenta particular para poner a los de José Luis Abós arriba en el electrónico.
A falta de cuatro minutos para el final del primer cuarto, Pervis Pasco entraba en pista para debutar con la elástica rojilla en la Liga Endesa. Sin embargo, Lasme se encargaba de levantar el duelo y dejar en una anécdota momentánea el estreno del norteamericano en el Príncipe Felipe.
Abós ponía a Carlos Cabezas en pista para dar oxígeno a los suyos, mientras los de Moncho Fernández continuaban su fantástica racha. Sin embargo, dos grandes acciones del base español iban a servir para recortar diferencias en el tanteador. Por parte visitante, un espectacular mate de Washington cerró el primer acto del choque.
El segundo cuarto se abría con una serie de errores por ambos bandos. La precipitación reinaba sobre la pintura aragonesa en los minutos iniciales hasta que Rodríguez decidió continuar con la exhibición del Blusens con un triple que enmudeció al pabellón. Pero los zaragozanos no se iban a rendir y Wright contestaba con otra gran jugada desde la línea de tres puntos.
La acción animó a los de José Luis Abós que encadenaron dos triples más con Carlos Cabezas y el propio Bracey como protagonistas. Lista a la que se sumó, más tarde, Toppert con seis puntos en dos jugadas. Además, un tapón increíble de Pasco animaba a la hinchada rojilla en los instantes finales. Así, se llegaba al ecuador del partido con el electrónico reflejando 40-40.
Todo por resolver en una segunda mitad que empezó con un triple de Ebi Ere que ponía al Blusens por delante en el marcador. El ritmo del choque subió de manera evidente para convertirse en un correcalles trepidante con intercambio de golpes entre ambos conjuntos. Combate igualado que aprovecharon los gallegos para ponerse 44-48.
El despertar del CAI Zaragoza se hizo esperar, pero la reacción terminaría llegando. Un tiro de Pablo Aguilar sobre la bocina aclaraba levemente el panorama para los aragoneses. Otras dos jugadas de tres de un enorme Bracey Wright culminaban una remontada trabajada. Así se iba a llegar al final del tercer cuarto con tablas en el tanteador (58-58).
La emoción se posó sobre la cancha en el cuarto definitivo y el bloque dirigido por Abós se lanzó a por el triunfo. Sin embargo, la polémica arbitral desestabilizó el juego del CAI que no lograba acertar en la canasta gallega. Una mala racha que rompía Pablo Aguilar con lanzamiento desde la línea de tres para poner diferencias en el electrónico.
Al acierto del español se sumó la figura de Rafa Hettsheimeir para dar alas al cuadro maño en el momento decisivo. Por parte visitante, Washington mantenía con vida a los suyos a falta de cinco minutos para la conclusión. Los mejores hombres de Abós tomaron las riendas. Así, Cabezas y Aguilar dejaban el choque prácticamente sentenciado a falta de tres minutos.
El resto, coser y cantar para los de José Luis Abós que se encargaron de cerrar el choque a base de puntos. Perfecto fin de año en el pabellón aragonés que permite al CAI tomarse con tranquilidad y optimismo las uvas que abrirán paso al año 2012.