El primer ministro británico, David Cameron, comparece a las tres y media de la tarde en la Cámara de los Comunes para debatir sobre la última cumbre de la UE. Lo hace en medio del clima de división ante su decisión de que Reino Unido se quedase al margen de los acuerdos adoptados por el resto de miembros de la UE en la cumbre europea de la pasada semana. El líder de los liberales y viceprimer ministro, Nick Clegg, ha criticado la postura del premier británico en una entrevista televisiva.
El viceprimer ministro y aliado de Cameron, Nick Clegg, ha reconocido en la BBC que el premier se vio forzado a usar el veto por la intransigencia de Francia y Alemania. Aunque ha admitido que no fue consultado por Cameron cuando decidió vetar el tratado y ha dado a entender que si él hubiera sido primer ministro, Gran Bretaña no se habría visto en la necesidad de recurrir al veto.
Unas declaraciones que comparte el líder de la oposición, el laborista Ed Milliband, que considera que el asilamiento de Reino Unido va a ser muy negativo para los intereses de los ciudadanos brittánicos. Por su parte, el ministro británico de Exteriores, William Hague, resta importancia a las divisiones que se dan en el seno del gobierno. Asegura que la coalición goza de buena salud y seguirá adelante.
Por su parte, Alemania y Francia aseguran que van a avanzar en el plan para implantar un impuesto sobre las transacciones financieras en la Unión Europea pese a la oposición del Reino Unido. David Cameron cree que dicha tasa afectara negativamente a la city londinense, el complejo económico británico.