Apenas quedan nueve días para que se ponga fin a la presidencia española de la Unión Europea. Se termina este periodo de seis difíciles meses en los que la crisis ha sido la principal protagonista, especialmente con la situación económica de Grecia y las medidas de recorte en todos los países miembros. Pero antes de que finalice esta presidencia, España quiere dejar cerrados algunos temas. Es el caso de la puesta en marcha del Servicio Europeo de Acción Exterior, que se debate este lunes.
Este servicio será el futuro servicio diplomático de la Unión Europea. Aunque fue aprobado por los Veintisiete a finales de abril, todavía falta el visto bueno de la Eurocámara para que entre en funcionamiento. El problema es que este último órgano quiere tener más peso en la estructura.
El Parlamento Europeo quiere participar en el control sobre el presupuesto y la gestión financiera del servicio. También quiere que los llamados 'embajadores' de la Unión en terceros países rindan cuentas ante los eurodiputados.
El Servicio Europeo de Acción Exterior estará liderado por la jefa de la diplomacia europea, Catherine Asthon. En principio contará con unas 6.000 personas procedentes a partes iguales de la Comisión Europea, el Consejo Europeo y de los Veintisiete países comunitarios.