Tras la épica remontada ante el Cádiz, los oscenses buscaban en Vigo sellar su permanencia en la Segunda División del fútbol español. Balaídos presentaba un ambiente favorable para los aragoneses, que encontraban en las gradas el apoyo necesario para resolver el encuentro en tierras gallegas.
El inicio mostraba qué equipo se jugaba algo sobre el césped. El Huesca llegaba a la portería contraria con relativa facilidad y Yoel veía el balón más cerca de su portería que Doblas. La ambición y las ganas motivaban a Moisés para llegar hasta el gol fuera como fuese. Su ansia le valía la primera amarilla del encuentro al querer emular a la mano de Dios en el minuto 9.
Un minuto más tarde llegaba el salvador tanto de Mikel Rico. Dorado servía un pase al hueco de maestro que Rico aprovechaba para dar a las redes forma de balón y llevar el primero al luminoso. El gol aparecía en el mejor momento por los resultados que se daban en la zona bajan, donde Cádiz, Salamanca, Albacete y Las Palmas ganaban sus partidos.
El partido seguía sin un claro dominador. El toque en el centro del campo sólo terminaba con peligro en el área local. Moisés, impetuoso y sacrificado, no acertaba entre los tres palos. Los de Calderón tenían claro que había que sentenciar para no arriesgar ante un Celta lleno de jugadores deseosos de agradar por juventud e inexperiencia. Papadopoulos hacía temblar a Doblas, que veía tarjeta por perder tiempo, y a toda la ciudad de Huesca. El descanso llegaba en el mejor momento para la Sociedad Deportiva, que había perdido el control del centro del campo en los últimos diez minutos.
SEGUNDA PARTE
La segunda mitad comenzaba con una triple ocasión para el Huesca. Camacho, Moisés y Rico no acertaban tras una jugada en la que Juanjo se iba de tres gallegos para poner a prueba de nuevo a Yoel. El griego Papadopoulos seguía siendo el artillero más temido por Doblas, seguro todo el partido y siempre expeditivo sin llegar a blocar los balones con el miedo en el cuerpo.
Con el paso de los minutos el cansancio local se notaba y la intensidad aragonesa no cesaba de subir. Camacho se echaba el equipo a las espaldas en busca del segundo gol. El tiempo pasaba lento pero el trabajo defensivo era encomiable. La zaga seguía a los puntas vigueses y el peligro desaparecía de las inmediaciones de Doblas.
En el minuto 76 debió llegar la sentencia, pero Yoel sacaba un cabezazo a bocajarro de Corona a la salida de un córner. Las entradas de Gallardo y Rodri mejoraban la fuerza física y el aguante mientras el partido empezaba a dormirse y a esperar un final feliz para todos. En el 84 era Gallardo el que tenía la oportunidad de cerrar la temporada oscense, pero todavía había que sufrir un poco más.
Los segundos se iban arrastrando lentamente hacia el minuto 90, el banquillo del Huesca se levantaba, la tensión aparecía en su máximo esplendor y el Celta atacaba entre faltas y pérdidas del tiempo visitantes. Todo valía para ganar este sábado. Nadie remataba los saques de esquina, nadie colgaba balones al área, sólo había que dejar pasar el tiempo mientras Rico y Rodrigo mantenían la pelota lejos de Doblas. A dos minutos para el final, Sastre salía al campo con los consecuentes 30 segundos. Mientras tanto, Rodrigo no arriesgaba y pegaba la pelota a su empeine como el Huesca pegaba la Segunda División a su escudo.
El árbitro pitaba el final, el banquillo explotaba y la Sociedad Deportiva Huesca permanecerá por tercer año consecutivo en la categoría de Plata del fútbol español.