La ONU asegura que la violencia en Kirguistán afecta a un millón de personas. De hecho, la Organización Mundial de la Salud elabora ya sus planes futuros de asistencia sanitaria en función de esa cifra.
Esa cifra incluirá a los desplazados internos, a los refugiados en la vecina Uzbekistán y a las comunidades locales que están acogiendo a las víctimas de la violencia.
Mientras tanto, desde el país, el Gobierno interino ha pedido un minuto de silencio por los 2.000 muertos que, según sus datos, ha habido en las últimas semanas a causa de la convulsa situación política en la república centroasiática.