La colección Los Bragales es un ejemplo de pasión, de la pasión del coleccionista Jaime Sordo que hace pública una selección de 65 obras que incluyen pintura, escultura, fotografía y vídeo y que ahora pueden disfrutarse en el Palacio de Sástago hasta el próximo 2 de mayo.
Los Bragales permite comprender una parte de la historia del gusto contemporáneo y facilita al público su aproximación a algunas corrientes estéticas de nuestro tiempo. Y toda colección privada tiene algo de autorretrato. “Un coleccionista va creando un gabinete de aficionado y lo va llenando de conversaciones. Una colección es un autorretrato, va mostrando su gusto y el diálogo de su subjetividad con la época”, ha resaltado el profesor y comisario de la exposición, Fernando Castro.
Jaime Sordo se ha mostrado emocionado y sorprendido cuando ha visto “respirar” sus obras en el Palacio de Sástago tras haber abandonado por primera vez las paredes de su casa de Santander. “El arte siempre ha sido sentimiento para mí. Me sirve de drenaje”, ha indicado. “Es difícil sintetizar las emociones y sensaciones cuando he visto lo que supuestamente conozco pero realmente no sabía en cuanto a la longitud de su belleza y magnitud de las obras”, ha subrayado Sordo.
LA MUESTRA
Esta selección permite revisar la historia del arte contemporáneo desde la escuela de París y las vanguardias históricas (Óscar Domínguez, Eugenio Fernández Granell, Francisco Bores, etc.) al informalismo representado por El Paso y Dau al Set (Saura, Canogar, Feito, Tàpies o Rafols Casamada); de la figuración visceral de Alfonso Fraile o Juan Barjola a la neofiguración madrileña de Carlos Franco, Chema Cobo y Manolo Quejido.
El conjunto de pinturas de los años ochenta que forman parte de la colección Los Bragales es especialmente importante, con obras de Miquel Barceló, Santiago Serrano, Antón Lamazares, Antón Patiño, Menchu Lamas o Juan Uslé. También hay excelentes cuadros de artistas internacionales referenciales como Jonathan Lasker o Peter Zimmermann.
La colección Los Bragales es un ejemplo de pasión por la pintura que no excluye otros géneros; de hecho una parte importantísima de la misma está constituida por fotografía contemporánea y también cuenta con excelentes esculturas como las de José Cobo, MP Rosado, Tobias Rehberger y Stephan Balkenhol.
Para el galerista y segundo comisario de la muestra, Miguel Marcos, “su colección sale del contexto doméstico donde normalmente convive para que el arte cumpla su mensaje: que la sociedad pueda disfrutar de él”, ha apuntado. “Sin coleccionismo no hay sistema del arte”, ha añadido Castro. “Por eso animamos a que las pasiones privadas puedan provocar placer público y dialoguen con el espectador”.